Mostrando entradas con la etiqueta ARTÍCULOS DE INTERÉS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ARTÍCULOS DE INTERÉS. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de noviembre de 2016

Ningún niño debería creer que el amor tiene condiciones.

Uno de los pilares fundamentales de una educación emocional adecuada es que el niño siempre se sepa querido y, sobre todo, se considere merecedor de amor.
Esto es importante porque nuestras primeras experiencias con el mundo siempre marcan nuestro desarrollo emocional a la vez que entretejen una enorme tela que conecta nuestra capacidad de sentir y amar con nuestro cuerpo.
Que nos quieran o no nunca debe depender de nuestros comportamientos, palabras, éxitos o fracasos. Así, es importante nos deshagamos de ciertas costumbre si queremos que los niños de hoy en día comprendan que el amor no tiene condicionantes.



El amor no se condiciona, el amor se da
La habilidad y el crecimiento emocional de una persona dependen en gran parte de sus primeros intercambios. Por eso sembrar las semillas del amor determinará su capacidad de dar cariño y de desarrollarse de forma saludable.
Si le transmitimos a un niño la idea de que si hace las cosas bien (o lo que se entiende por bien), le querremos más, al final el niño entenderá que de sus éxitos depende su valía personal.
Así, cuando el niño cometa un error no nos debe extrañar que se le venga el mundo encima, pues al fin y al cabo etiquetándolo de listo y extraordinario tras su logro lo único que le quedará será concluir que si no consigue lo que buscaba es porque es un “tonto y un mediocre”.

Dicho así suena duro, pero es que en la mente de un niño lo es aún más. ¿Cómo podríamos sostener una casa con pilares de paja? Cualquier golpe la derrumbaría. En estas condiciones es imposible construir una identidad personal fuerte y emocionalmente adaptada.
No podemos decirles a los niños que si hacen algo no les vamos a querer, no podemos intentar chantajearlos con el amor, el cariño no es una moneda de cambio. Tenemos que tener claro que el niño por encima de infante es una persona que algún día se convertirá en un adulto y como tal se sentirá completo o derruido. ¿Qué es lo que preferimos?
Todas las personas son merecedoras de amor por quienes son, no por lo que hacen ni por sus éxitos. Por eso, al igual que “portarse bien o cumplir una norma” no tiene como consecuencia el afecto, no cumplir con ello tampoco debería suponer una amenaza.
Es importante proteger a la infancia, cuidar de su inocencia y respetarla a través del amor. Recordemos que los niños amados se convierten en adultos que saben amar, respetar y cuidar.

Las consecuencias de criarnos en un ambiente en el que el amor tiene condiciones
Probablemente muchos de nosotros hayamos crecido en un ambiente en el que el amor tenía condiciones. Otros tantos habremos pagado las consecuencias de que otras personas hayan crecido bajo estas premisas.
Sea cuál sea nuestro caso esto genera dificultades en cualquier etapa de nuestra vida. No obstante, si no se sanan, las heridas emocionales del amor con condiciones tienen una gran repercusión en la vida adulta.
¿Por qué? Porque a un adulto se le supone una vida emocional equilibrada. Aunque todos sabemos que esto no es así no podemos evitar esperar que nos amen sin condiciones sin la necesidad de tener que “enseñar” o “reaprender” que el amor es eso y nada más.
Al fin y al cabo esperamos poder confiar en que quien nos dice amar quiera permanecer a nuestro lado pase lo que pase. Lo que ocurre es que esto no es tan sencillo y puede que nos hayan enseñado a huir o a condicionar nuestro afecto o cariño.
Así que encontramos patrones de amor huidizos que pueden llegar a resultar egoístas. Pero al final la cuestión radica es que esas personas creen que el amor es eso, obtener lo que está bien y desechar lo que no interesa.

Visto así podemos entender mucho mejor qué efecto tiene la educación emocional en las relaciones futuras. La clave está en que tenemos que alimentarnos de amor, pues solo a través de él lograremos conocernos, ser felices y disfrutar de la magia de la vida. 

sábado, 22 de octubre de 2016

Los niños amados se convierten en adultos que saben amar.




Nuestras primeras experiencias con el mundo marcan nuestro desarrollo emocional. En los niños se entreteje una red que conectará su mente y su cuerpo, lo que determinará en gran parte el desarrollo de la capacidad de sentir y de amar.

En este sentido, nuestro crecimiento emocional dependerá de nuestros primeros intercambios emocionales, los cuales no enseñarán qué ver y qué no ver en el mundo emocional y social en el que nos encontramos.
Así, el campo de nuestra infancia nos permite sembrar las semillas del amor de manera natural, lo que determinará que la capacidad de amar y ser amados crezca de manera saludable y nos ayude a desarrollarnos.

“Somos seres emocionales que aprendimos a pensar, no máquinas pensantes que aprendimos a sentir”
-Stanisla Bachrach-


Si alimentamos a los niños de amor, los miedos morirán de hambre

Las muestras de cariño y afecto elevan la autoestima en los niños y niñas y les ayudan a construir una personalidad emocionalmente adaptada e inteligente. Es decir, nuestro amor les ayuda a manejar los miedos naturales que surgen en las diferentes edades, fomentando un grado de sensibilidad saludable.

Los niños y niñas tienen una confianza natural en sí mismos/as. De hecho, nos asombra que ante desventajas insuperables y fracasos repetidos no se rindan. O sea, que la persistencia, el optimismo, la automotivación y el entusiasmo amistoso son cualidades innatas.


En este sentido, es el mundo o, mejor dicho, los adultos, los que vamos mermando esa inteligencia emocional con la que todos nacemos.
Darnos cuenta de esto nos ayuda a ser conscientes del papel tan relevante que tiene amar a nuestros hijos e hijas y educarlos desde el respeto, la empatía, la expresión y la comprensión de sentimiento, el control del enfado, la capacidad de adaptación, la amabilidad y la independencia.

¿Qué podemos hacer para criar niños y niñas felices y saludables?

El temperamento de un niño/a refleja un sistema de circuitos emocionales innatos específicos en el cerebro, un esquema de su expresión emocional presente y futura, y de su comportamiento. Estos pueden ser o no adecuadas, por lo que la educación debe convertirse en apoyo y guía para ellos.

Para lograr una salud emocional óptima, debemos cambiar la forma en la que se desarrolla su cerebro. La idea es que a través del amor y de la educación emocional fomentemos ciertas conexiones neuronales saludables en los niños/as.

O sea, todos los niños y niñas y todos los adultos parten de unas características determinadas que tienen que gestionar juntos para lograr su bienestar físico y emocional.
Por ejemplo, el hecho de que un niño/a sea tímido/a por naturaleza, suele provocar que los adultos que nos encontramos a su alrededor lo sobreprotejamos, haciendo que se vuelva ansioso y perturbable con el paso del tiempo.

En este sentido, con lo que hoy en día conocemos, la educación emocional requiere de cierto desaprendizaje adulto. Un niño/a tímido/a debe aprender a poner nombre a sus emociones y a enfrentar lo que le perturba, no debe sentir que le cortamos las alas porque es vulnerable.

Un adulto tiene que mostrarse empático sin reforzar sus llantos y sus preocupaciones, proponiéndole a su vez nuevos desafíos socio-emocionales que le permitan evolucionar. Es decir, hay que proteger su salud emocional a través del desarrollo de sus características naturales.




Las claves básicas de una educación emocional saludable
Algunas de las claves básicas de una educación emocional saludable son:
·         Los especialistas suelen recomendar ayudar a los niños/as a hablar de sus emociones como una manera de comprender a sí mismos y a los demás. Sin embargo, las palabras solo dan cuenta de una pequeña parte (un 10%) del verdadero significado que obtenemos a través de la comunicación emocional.

Por esta razón, no podemos quedarnos solo en la verbalización, sino que tenemos que enseñarles a comprender el significado de la postura, de las expresiones faciales, del tono de voz y de cualquier tipo de lenguaje corporal.

Esto resultará mucho más efectivo y completo para su desarrollo.

·         Desde hace años se viene promocionando el desarrollo de la autoestima de un niño/a a través del elogio y los refuerzos constantes. Sin embargo, esto puede hacer mucho más daño que bien. Los elogios solo ayudarán a nuestros niños/as a sentirse bien consigo mismos si están relacionados con logros específicos y con el dominio de nuevas aptitudes.

·         El estrés es uno de los grandes enemigos de la niñez. Sin embargo, es un inconveniente con el que tienen que vivir, por lo que protegerlos en exceso es una de las peores cosas que podemos hacer. Ellos/as tienen que aprender a enfrentar estas dificultades naturales de tal forma que desarrollen nuevos caminos neuronales que les permitan adaptarse al medio en el que viven.


No podemos tratar de criar a nuestros niños/as en un mundo Disney de inocencia e ingenuidad. El estrés y la inquietud forman parte del mundo real y de la experiencia humana tanto como el amor y el cuidado.

Si tratamos de eliminar estos obstáculos, impediremos que tengan la oportunidad de aprender y desarrollar capacidades realmente importantes que les ayuden a enfrentar desafíos y decepciones que son inevitables en la vida.





jueves, 20 de octubre de 2016

SI QUEREMOS QUE NUESTROS HIJOS/AS NO SEAN MALCRIADOS/AS, EVITEMOS HACER ÉSTO DE INMEDIATO.













Las rabietas son frecuentes en muchos niños y niñas y  son pequeñas actitudes y acciones que en el futuro si se dejan a rienda suelta traerán ciertas repercusiones en la vida de nuestros hijos/as.

Esto lo sabemos todos, pero también nos lo confirma la señora Emma Jenner, muy famosa y conocida por su programa en TLC “ Take Home Nanny”, en el cual ella reveló cinco comportamientos de los padres actuales que tarde o temprano pagarán las consecuencias.


Emma nos comenta que es indispensable que los padres aprendamos a exigir un poco más a los hijos/as; es decir que esperemos más de ellos/as. Que les hagamos partícipes de sus esfuerzos y dificultades. Que les demos menos, para que se tengan que poner en marcha. Que les pongamos retos, expresó.
CINCO ERRORES QUE LOS PADRES COMETEmos EN LA ACTUALIDAD

1- TEMEmos A nuestros HIJOS/as

Ejemplo: Si en el desayuno éstos quieren leche en una taza diferente, los padres buscamos otra para que el niño/a se la tome en lugar de ignorar ese requerimiento por parte del niño/a por temor a que llore o no coma nada.
Para Emma este es un gravísimo error. ¿Por qué tenemos miedo? ¿Quién es el que manda de los dos? Debemos dejarlo que llore si quiere y luego nos vamos a otro lado si no deseamos escucharlo llorar. Pero jamás criemos a tu nuestros hijos/as para complacerlos/as.Y especialmente pensemos  en lo que le enseñamos cuando le damos todo lo que el/ella pide solo por llorar ¿Haremos algo al respecto? ¡Estupendo!
2- JUSTIFICAR (ASÍ SON LOS NIÑOS /as)

Si justificamos su comportamiento o berrinches en público o privado con esa frase (así son los niños), le estamos motivando a que siga con sus pataletas y a ser irresponsable. Pues los niños/as son capaces de hacer cosas mucho más allá de lo que los padres esperamos.
Está ligado al  respeto, modales, tareas del día a día, la generosidad y el autocontrol. ¿O acaso no creemos que un niño/a no sea capaz de poner la mesa por sí mismo/a sin que lo mandemos? Claro que puede, lo que sucede es que no lo hemos enseñado ni tampoco esperamos que aprenda a hacerlo. Así de simple. Aumentemos las exigencias con nuestro hijo/a, así sabrá cómo debe comportarse, afirmó Emma.
3- NO DEJAmos QUE OTROS LO REGAÑEN

Esto está muy mal. Ya que antes los maestros y empleados podían regañar a nuestros hijos/as cuando se portaban regular. Eran nuestros ojos y orejas cuando nosotros los padres no estábamos a la vista.
Hoy en día es casi imposible, pues si un maestro o empleado los corrige de buena manera, los padres tendemos  a sentirnos molestos con el profesor; ésto sin tan siquiera averiguar que sucedió para así poner freno a la conducta de nuestros/as hijos/as. Si hacemos ésto, solo le estamos expresando  que se sigan comportándose mal y que ni nosotros como padres, ni el maestro u el empleado van a hacer nada al respecto.
4- LOS NIÑOS PRIMERO ANTES QUE TODO

Normalmente los padres tendemos a cuidar sobremanera a nuestros hijos/as sometiendo nuestras propias obligaciones y nuestra salud mental solo por satisfacer todas las necesidades u exigencias de nuestros hijos/as. No todo lo que pidan cuando ellos/as quieran se les puede dar. Recordemos que eso nos quitará paz, salud, nos estresará, pero sobre todo le hará ver a nuestro  hijo/a que él/ella tiene el control. Tengamos en cuenta que  no le pasará nada a nuestros hijos/as por tomarnos nuestro necesitado tiempo (Salvo una emergencia), tampoco pasará nada porque digamos que no.

5- Solemos ABUSAR DE LOS ATAJOS

Según comenta Emma, los padres en la actualidad somos fanáticos de recurrir a una serie de atajos para evitar que nuestros  hijo/as se aburran y no armen sus berrinches. Es con estos casos que los llenamos de aparatos electrónicos mientras esperamos la cita médica, abordamos algún vuelo, tomamos el bus, o simplemente estamos cocinando o limpiando en nuestras casas.
Debemos enseñar a nuestros niños/as a ser pacientes. A que aprendan a distraerse ellos/as solos/as. Que no todo los días la comida estará lista y servida cuando ellos/as la quieren. Pero sobre todo enseñemos a que sean responsables, autónomos/as, generosos/as y respetuosos/as.


domingo, 8 de mayo de 2016

Un niño sano es espontáneo, ruidoso, inquieto, emotivo y colorido.

Un niño sano es espontáneo, ruidoso, inquieto, emotivo y colorido


Un niño no nace para estar quieto, no tocar cosas, ser paciente o entretenerse a sí mismo. Un niño no nace para estar sentado, viendo la televisión o jugando con la tablet. Un niño no quiere estar callado todo el tiempo.

Ellos necesitan moverse, explorar, buscar novedades, crear aventuras y descubrir el mundo que les rodea. Ellos están aprendiendo, son esponjas, jugadores natos, buscadores de tesoros, terremotos en potencia.
Ellos son libres, almas puras que buscan volar, no quedarse a un lado, encadenarse o ponerse los grilletes. No los hagamos esclavos de la vida adulta, de las prisas y de la escasez de imaginación de sus mayores.



No los apresemos en nuestro mundo de desencanto, potenciemos su capacidad de asombro, garanticemos una vida emocional, social y cognitiva rica en contenidos, en perfumes de flores, en expresión sensorial, en alegrías y conocimiento.

¿Qué pasa en el cerebro de un niño cuando juega?
Los beneficios que tiene el juego para los niños a todos los niveles (fisiológico-emocional, comportamental y cognitivo) no es un misterio. De hecho podemos hablar de múltiples repercusiones interrelacionadas que tiene:

·         Regula su estado de ánimo y su ansiedad.
·         Favorece la atención, el aprendizaje y la memoria.
·         Reduce la tensión neuronal favoreciendo la calma, el bienestar y la felicidad.
·         Magnifica su motivación física, gracias a lo cual los músculos reaccionan impulsándolos a jugar.
·         Todo esto favorece un estado óptimo de imaginación y creatividad, ayudándoles a disfrutar de la fantasía que les rodea.

La sociedad ha ido alimentando la hiperpaternalidad o, lo que es lo mismo, la obsesión de los padres porque sus hijos alcancen unas habilidades específicas que garanticen una buena profesión en el futuro. Se nos olvida, como sociedad y como educadores, que los niños no valen por una nota escolar y que al no cesar en nuestro empeño de priorizar los resultados estamos descuidando las habilidades para la vida.

El valor de nuestros infantes es el de pequeñas personitas que necesitan que los amemos de manera independiente, no se definen por sus logros o por sus fracasos sino por ser ellos mismos, únicos por naturaleza. Como niños no somos responsables de lo que recibimos en la infancia pero, como adultos, somos totalmente responsables de arreglarlo.

Simplificar la infancia, educar bien
Que cada persona es única es algo que solemos decir con frecuencia pero que realmente tenemos poco interiorizado. Esto se refleja en un hecho simple: establecemos una serie de reglas para educar a todos nuestros niños.

Realmente este es un error muy extendido y que no es para nada congruente con lo que creemos tener claro (que cada persona es única). Por lo tanto no es de extrañar que la confluencia de nuestra creencia y nuestra acción resulte conflictiva en la crianza.
Por otro lado, tal y como afirma Kim Payne, profesor y orientador estadounidense, estamos criando a nuestros niños en el exceso de, concretamente, cuatro pilares:
·         Demasiada información.
·         Demasiadas cosas.
·         Demasiadas opciones.
·         Demasiada velocidad.

Estamos impidiéndoles explorar, reflexionar o liberarse de las tensiones que acompañan a la vida cotidiana. Estamos atiborrándolos de tecnología, de juguetes y de actividades escolares y extraescolares, estamos distorsionando la infancia y, lo que es más grave, estamos impidiéndoles jugar y desarrollarse.
En la actualidad los niños pasan menos tiempo al aire libre que la gente que se encuentra en prisión. ¿Por qué? Porque los mantenemos “entretenidos y ocupados” en otras actividades que creemos más necesarias, intentando que se mantengan impolutos y no se manchen de barro. Esto es intolerable y, ante todo, extremadamente preocupante. Analicemos algunas razones de por qué debemos cambiar ésto…

·         El exceso de higiene aumenta la posibilidad de que los niños desarrollen alergias, tal y como demostró un estudio del hospital de Gotemburgo, en Suecia.
·         No permitirles disfrutar al aire libre es una tortura que encarcela su potencial creativo y de desarrollo.
·         Mantenerlos pegados a la pantalla del móvil, de la tablet, del ordenador o de la televisión es altamente perjudicial a nivel fisiológico, emocional, cognitivo y comportamental.

Podríamos seguir, pero realmente llegados a este punto creo que la mayor parte de nosotros ha encontrado ya innumerables razones que justifican que estamos destruyendo la magia de la infancia. Como afirma el educador Francesco Tonucci:

“La experiencia de los niños debería ser el alimento de la escuela: su vida, sus sorpresas y sus descubrimientos. Mi maestro siempre nos hacía vaciar los bolsillos en clase, porque estaban llenos de testigos del mundo exterior: bichos, cuerdas, cromos, boliches… Pues hoy deberíamos hacer lo contrario, pedir a los niños que muestren lo que llevan en los bolsillos. De esta forma la escuela se abriría a la vida, recibiendo a los niños con sus conocimientos y trabajando alrededor de ellos”.

Esta, sin duda, es una manera mucho más sana de trabajar con ellos, de educarles y de garantizar su éxito. Si en algún momento se nos olvida esto debemos mantener muy presente lo siguiente: “Si los niños no necesitan meterse urgentemente en la bañera, es que no han jugado lo suficiente“. Esta es la premisa fundamental de una buena educación.


jueves, 21 de abril de 2016

Detrás de un niño difícil hay una emoción que no sabe expresar.




Son muchos los padres y las madres que se quejan de que su niño es muy difícil, que siempre le ronda una emoción cargada de rabia que desahoga de forma inapropiada. Con rabietas, malas palabras o con sutiles actos de desobediencia.
Hemos de tener claro que ningún niño es igual a otro, y que ninguno de nosotros podemos saber tampoco qué tipo de necesidades pueden tener esas criaturas que acabamos de traer al mundo y para las cuales, deseamos todo lo mejor.

La emoción es la fuente de energía humana, es la llave que debe guiar a los niños, primero para entenderse a sí mismos, y para después, entender al mundo.

Los niños difíciles y la emoción contenida
Los niños difíciles suelen a su vez generar muchas veces un nivel de estrés muy elevado en los padres, rozando en algunos casos la indefensión. No es un tema sencillo de abordar, y de hecho, no siempre nos valen los libros, ni si quiera la experiencia que tengamos con otro de nuestros hijos o las recomendaciones de algunos padres.
Tu hijo, el niño difícil, es único, especial e irrepetible. Y si hay algo que necesitan siempre es comprensión. La mayoría de las veces son niños con altas demandas encerrados en sus “palacios internos”, en espacios herméticos donde no encuentran puertas mediante las cuales, expresar esa emoción contenida. Esa necesidad.

Pongamos un ejemplo. Piensa en ese niño que ha tenido un mal día en el colegio, llega a casa y cuando sus padres le preguntan qué ha ocurrido, éste responde de mala manera. Ante esto, los padres deciden castigarlo en su habitación toda la tarde. ¿Qué hemos ganado con esto? ¿Hemos solucionado el problema? En absoluto.

La emoción bloqueada es una espina rodeada por un muro de piedras. Si levantamos más muros la espina quedará aún más escondida, así pues, el primer paso será ir retirando cada piedra de esa pared a través de la comunicación y el afecto.
¿Cómo son los niños difíciles?
Si el niño difícil nos pone muros, no levantes nuevas ciudadelas a su alrededor, no lo aísles, no lo descuides, no lo dejes solo. Todos tenemos claro que el proceso para llegar hasta ellos es complejo, no obstante, debes tener en cuenta estos aspectos previos:

·         Un niño difícil no siempre es consecuencia de una mala crianza. No debes culpabilizar a nadie.
·         Hay niños con altas demandas que piden muchísimo más que el resto, es su personalidad, su forma de ser y ello no quiere decir que nosotros, como padres, hayamos hecho algo mal.

·         Un niño que demanda y no recibe lo que busca o que no sabe expresarlo, acaba frustrándose. Son muchas las veces que ellos mismos se ven sobrecargados por un sinfín de emociones: esa rabia que a oscila con tristeza, otras con hastío, a veces con enfados…


·         Los niños difíciles requieren un mayor nivel de atención, comprensión, apoyo e incluso creatividad por parte de los padres.

Debemos ser artífices de sus mundos, unos mundos seguros donde se sientan cómodos para expresar esa emoción contenida que les permita conocerse, desahogarse, sentirse más libres y seguros para avanzar por cada uno de los escenarios que definen al niño a lo largo de su ciclo vital.

Como ayudar al niño difícil a canalizar sus emociones
Ya sabemos que el niño difícil demanda ante todo nuestra atención y cada una de las estrategias que podamos darle de forma creativa, para atender sus necesidades. Para ayudarle a gestionar todo ese mundo emocional que en ocasiones lo desborda y lo bloquea.

Recuerda siempre que la Inteligencia Emocional no es un rasgo, es una habilidad y por tanto como padres, como madres, es nuestro deber trasmitir a nuestros niños estas estrategias, este aprendizaje.

Toma nota de qué pasos deberíamos seguir para educar a los niños difíciles en este campo, en esa dimensión donde canalizar, donde dar forma y expresar esa emoción contenida.

Si al poder del refuerzo positivo
Si a un niño difícil le recriminamos sus errores, si lo infravaloramos, o lo reprendemos por sus reacciones, generaremos aún más rabia y más ansiedad. Recuerda siempre que este tipo de niños, en el fondo, son muy frágiles y disponen de una baja autoestima.

·         Usa verbalizaciones tan simples como: “yo confío en ti”, “yo sé que vas a poder con esto”, “yo sé que eres especial”, “yo sé que eres un niño valiente y por eso te quiero”…

Una palabra positiva genera una emoción positiva, y una emoción positiva genera confianza.
Sí a la comunicación que no juzga, que no compara ni sentencia
Hay padres y madres que cometen el error de comparar al niño difícil con sus hermanos, o con otros niños. No es lo adecuado. Al igual que es un error iniciar un diálogo que ya implica determinadas sentencias: “como, tú eres vago, tú nunca escuchas, tu siempre te portas mal…” Evita este tipo de comunicación y sigue siempre estas pautas:

·         No sondees, no interrogues. Descubre cuál es el momento en que el niño se siente más cómodo para hablar.
·         Dale confianza, cercanía y comprensión. Cuida mucho el tono de tu voz, es algo básico para conectar con los niños.
·         La comunicación debe ser diaria y continuada.
·         Nunca te rías o ironices de lo que te digan tus hijos. Para ellos es importante, y si encuentran esa falta de empatía por tu parte evitarán sincerarse contigo.

Sí a propiciar un equilibrio interno en el niño.

·         Enséñale que cada emoción puede transformarse en una palabra, que la rabia tiene forma, que la tristeza se puede compartir para aliviarla, que llorar no es malo y que tú siempre estarás ahí para escucharles.
·         Enséñale a respirar, a relajarse, a canalizar sus emociones a través de determinadas actividades con las que desahogarse y distraerse…
·         Enséñale a aceptar la frustración a que el mundo no puede ser siempre como ellos quieren.
·         Enséñales a escuchar y a hablar con asertividad. Diles que su voz siempre va a ser escuchada, que todo lo que diga es importante para ti…
·         Enséñales a tener responsabilidades, a valerse por sí mismos en cada paso y decisión que dan…